La caída en desgracia del ‘Senatore’, Umberto Bossi

La caída en desgracia del ‘Senatore’, Umberto Bossi

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Hace 25 años Umberto Bossi gritaba ‘Roma Ladrona’, en alusión a la corrupción de la ‘casta’ política de la capital, y bramaba contra los italianos del sur que vivían gracias a los impuestos que pagaban los del norte. Ahora, el histórico líder de la Liga Norte, el partido xenófobo e impulsor del federalismo en Italia, ha sido condenado a dos años y tres meses de cárcel por haber metido la mano en la caja del partido para sufragar sus gastos personales y los de su familia.

Después de cuatro años de proceso la Justicia italiana ha considerado probado que il ‘capo’ de la Liga Norte utilizó 208.000 euros procedentes de la caja del partidopara pagar las obras de su residencia en Lombardía -que costaron poco más de 33.000 euros-, y de su casa en Roma -otros 81.000-. Además, el viejo aliado político de Silvio Berlusconi se ‘regaló’ otros 48.500 euros. Su hijo pequeño, conocido como ‘el Trota’ (trucha, en italiano) porque, en palabras de su propio padre que le puso el mote, iba para para delfín pero se quedó en trucha, compró un coche por valor de 48.000 euros con el dinero del partido, además de pagar el seguro, las multas y hasta una licenciatura de la Universidad de Tirana (Albania), en la que nunca puso un pie, que costó 77.000 euros. Por todo ello ha sido condenado a un año y seis meses.

El peor parado ha sido Francesco Belsito, el ex tesorero del partido, condenado a dos años y seis meses de cárcel por pagar desde el pan hasta el parking pasando por armas y munición con el dinero de la Liga Norte. Belsito también autorizó traspasos a su propia cuenta por valor de 200.000 euros y los justificó como ‘gastos personales’. En total, 2.400.000 euros. Otro de los hijos de Bossi, Riccardo, fue ya condenado en 2016 a un año y ocho meses de cárcel en un proceso paralelo acusado de comprar varios coches, pagar las facturas de casa, la pensión a su ex mujer y hasta el veterinario de su perro con dinero del partido.

Según la sentencia en primer grado, que será recurrida por los tres, durante años Umberto Bossi se dedicó a “sostener los gastos de su familia” con el patrimonio de la Liga Norte formando una alianza “consolidada y acordada” con Belsito, su tesorero de confianza. La mayoría del dinero procedía de los fondos estatales asignados a los grupos políticos para financiar las campañas electorales que Belsito habría desviado para mantener el lujoso tren de vida de la familia Bossi. Basta pensar que sólo en los últimos años la Liga recibió en concepto de reembolso más de 60 millones de euros aunque los gastos electorales que justificaba a penas llegaban a los ocho millones.

Un socio de oro para Berlusconi

El presidente de la Región de la Lombardía, y ex mano derecha de Bossi, Roberto Maroni, ha señalado al círculo del senador como los auténticos responsables de la caída en desgracia del político. “Lo siento por Umberto, persona extraordinaria, pero no por quienes se han aprovechado de él y de su enfermedad de una manera vergonzosa”. Y es que a partir del ictus que sufrió en 2004, Bossi se rodeó de un grupo de personas de su confianza, el llamado ‘círculo mágico’, que durante años se dedicaron a arriconar y expulsar a los críticos y a gobernar ‘di facto’ el partido.

“Ahora seguirán hacia adelante. Me atacarán a mí y a mis hijos. Maldito el día en el que los metí en la Liga”, se lamentaba Umberto Bossi en 2012 mientras las fiscalías de Milán, Reggio Calabria y Nápoles registraban la sede y la oficina del partido en la Cámara de los Diputados analizando escrupulosamente las cuentas del partido. No tardaron mucho tiempo en encontrar la pista definitiva. Una carpeta llamada ‘The Family’ que contenía los documentos relativos a pagos ilegales a la familia del político.

El escándalo supuso la dimisión de Bossi en abril de ese año como secretario general. Y sólo pocos días después, la de su hijo Renzo. Atrás quedó la dirección personalista y familiar de un partido que surgió a principios de la década de 1990 aprovechando el hartazgo de los ciudadanos tras la explosión de ‘Mani Pulite’(Manos Limpias, en italiano), el proceso judicial que dejó al descubierto el mayor escándalo de corrupción política en Italiay que llevó a la desaparición de los partidos tradicionales en el país. Una coyuntura que también supo aprovechar muy bien el entonces magnate de los medios de comunicación y empresario de éxito, Silvio Berlusconi. Juntos gobernaron durante años permitiendo a Il Cavaliere una mayoría holgada en el Parlamento. La caída de Bossi llegó precisamente justo cinco meses después de la dimisión de Silvio Berlusconi como primer ministro de Italia.

Tras la llegada de Matteo Salvini a la cúpula del partido, el Senateur ha ido desaparecienco poco a poco de la política italiana hasta resultar irrelevante. Atrás quedaron el lenguaje vulgar, los gestos maleducados y el sueño de la Padania, un país independiente en el norte de Italia. “Lo siento desde el punto de vista humano” pero “la Liga ha renovado hombres y proyectos”, ha dicho el actual secretario de la Liga, marcando las distancias con el viejo partido. Con Salvini la Liga ha dejado de lado el proyecto secesionista para buscar apoyos fuera del partido y crear una Liga nacional. Ahora, el objetivo no son los ‘terrone’ -los italianos del sur considerados paletos-, sino los inmigrantes.